Uquía, en la provincia de Jujuy, se ha convertido en el epicentro de una tradición cultural única en el país: la Bajada de Diablos, un evento visual y ritual que marca el inicio del Carnaval Grande. Este fenómeno, que se desarrolla en el corazón de la ciudad, ha generado un aflujo masivo de turistas y locales que participan en una celebración que combina fe, magia y la presencia de la comunidad.
El evento, organizado por la comparsa 'Los Alegres de Uquía', no es un simple desfile, sino un ritual místico que tiene raíces en la cultura indígena del área. Según fuentes locales, la práctica se remonta a décadas atrás, cuando los habitantes buscaban conectar con fuerzas naturales y mitológicas para garantizar la prosperidad de sus comunidades. Los participantes, desde niños hasta adultos, realizan gestos y cantos específicos para desplazar energías consideradas negativas.
Este sábado, el aflujo de más de 25.000 turistas a Uquía, una ciudad con menos de 500 habitantes, ha demostrado la atractivo global de esta tradición. El evento, que se desarrolla en la quebrada, ha convertido a Uquía en un punto de encuentro para miles de personas que buscan una experiencia auténtica y conexa con el patrimonio cultural.
El ministro de Cultura y Turismo de la provincia, Federico Posadas, ha destacado que este tipo de festivales es 'una de las fiestas más singulares del país' y ha enfatizado la importancia de preservar la identidad cultural local. En una conversión reciente, el funcionario explicó que el Carnaval Grande no solo es un evento turístico, sino también una herramienta para mantener vivos los conocimientos ancestrales y las tradiciones que han sido transmitidas de generación en generación.
El ritual incluye una serie de pasos específicos: desde la preparación de los 'diablos', que son figuras simbólicas elaboradas con materiales locales, hasta la desfilación con ritmos y cantos que reflejan la historia y la identidad del lugar. Según el equipo de 'Los Alegres de Uquía', los participantes deben estar en perfecta armonía con el entorno para que el ritual tenga éxito.
El proceso de la Bajada de Diablos es muy específico: los 'diablos' son llevados a través de la quebrada en una carrera que termina en el puente más alto, donde se realiza el despegue final. Este evento, que se desarrolla en un espacio limitado, ha generado un interés creciente en la región, atrae a turistas y también a investigadores interesados en el patrimonio cultural.
El evento, que se realiza cada año, no solo es un fenómeno turístico, sino también un reflejo de la resiliencia y la creatividad de la comunidad local. Los organizadores han destacado la importancia de mantener el ritual en su esencia, evitando que se vuelva un evento comercializado o un proceso que pierda su significado original.
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