El pasado 19 de febrero de 2026, se registró un sismo de magnitud 4.9 en la escala de Richter a 9 kilómetros de profundidad cerca de la costa de Mar del Plata. Este evento tectónico ocurrió a 151 kilómetros al sur de la ciudad, generando una oleada de inquietud entre los vecinos y turistas presentes en la zona. Los primeros informes indican que el fenómeno fue breve, durando solo unos segundos, pero suficientemente intenso para causar reacciones inmediatas en la población local.
Según datos proporcionados por el Instituto Geológico y Geofísico de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el sismo se produjo en una zona de actividad sísmica relativamente baja, pero no por ello menos significativa. El evento se clasifica como un temblor de baja magnitud, sin embargo, su proximidad a zonas habitadas y la presencia de infraestructuras en áreas costeras generan preocupaciones sobre la estabilidad de estructuras en el área. El gobierno local ha activado protocolos de alerta para evaluar posibles consecuencias.
Los residentes y turistas que se encontraban en la zona sur de Mar del Plata reportaron que el movimiento terrestre fue intenso, con descripciones de que "se movió todo". Estos casos se han registrado en redes sociales y en mensajes de texto, evidenciando una respuesta inmediata por parte de la población. El temblor causó un leve movimiento en edificios y estructuras en las inmediaciones del epicentro, aunque no se reportaron daños estructurales significativos.
Este sismo, aunque de baja magnitud, es relevante para estudiar el comportamiento de la corteza terrestre en regiones costeras de Argentina. Los expertos en geología destacan que las áreas costeras suelen presentar un mayor riesgo de sismos debido a la interacción de placas tectónicas. El evento se ubica dentro de un contexto más amplio de actividad sísmica en la zona de la plataforma continental de la Argentina, donde la actividad tectónica es constante.
La situación ha generado una respuesta rápida de las autoridades locales, quienes han solicitado a la población mantenerse alerta y evitar actividades que puedan ser riesgosas. Los servicios de emergencia están en movimiento para evaluar cualquier daño potencial y asegurar que las estructuras clave en la zona permanezcan seguras. Aunque la magnitud es baja, el hecho de que ocurra cerca de una zona costera y en una ciudad turística puede indicar una mayor vulnerabilidad en el futuro.
Los expertos del Instituto Geológico y Geofísico de la Universidad Nacional de Mar del Plata explican que este tipo de eventos son comunes en regiones con actividad sísmica, pero su frecuencia y magnitud pueden variar. En este caso, el sismo de 4.9 puntos en la escala de Richter, a 9 kilómetros de profundidad, muestra un patrón típico de actividad en la zona, pero no representa un evento de alto riesgo inmediato.
En el contexto general, el sismo refleja la importancia de la vigilancia constante en zonas costeras, donde los ries