En las calles de Zanja y Dragones, cerca de la plaza del mismo nombre en La Habana, se vive una historia que trasciende el tiempo. Este barrio, creado por la comunidad china en 1958, es un testimonio de la integración y la preservación cultural. Los habitantes, en su mayoría descendientes de inmigrantes chinos, mantienen vidas diarias llenas de tradición y adaptación. Desde sus hogares, los residentes preparan comidas exóticas y celebran festivales que reflejan su herencia, como el Año Nuevo Chino, que en 2026 se hará presente en la Ciudad de México con dragones y leones imperiales.
El Barrio Chino de La Habana es un espacio donde la historia china se entrelaza con la cultura cubana. Los habitantes, muchos de los cuales han sido “aplatanados” (nacidos en Cuba), han desarrollado una identidad única a través de su esfuerzo y compromiso. Este fenómeno no solo representa una adaptación cultural, sino también una resistencia a la homogeneización. La presencia de elementos como el “chino atrás”, un concepto que simboliza la colaboración y el respeto, demuestra cómo la comunidad ha logrado integrarse sin perder su esencia.
En el ámbito cultural, el Barrio Chino ha sido un referente para la música y la literatura. Muchas canciones infantiles, como la que menciona ‘un chino cayó en un pozo’, reflejan una narrativa que, a pesar de su carácter juguetón, guarda un profundo significado. Esta expresión, aunque a veces utilizada de manera burlona, subraya la capacidad de los chinos para adaptarse y mantener su identidad en medio de un entorno nuevo.
El 7 de febrero de 2026, en la Ciudad de México, se celebrará un desfile de dragones y leones imperiales, una tradición que se conserva desde la antigüedad. Este evento, organizado por la comunidad china, no solo es un acto de celebración sino también una manifestación de la continuidad cultural. La presencia de estos elementos en la Ciudad de México demuestra cómo las comunidades chinas en América Latina mantienen vidas culturales autónomas, a pesar de las distancias geográficas.
El Barrio Chino en La Habana no es solo un lugar físico, sino un espacio de diálogo entre pasado y presente. A través de sus tradiciones y prácticas, la comunidad ha logrado crear un espacio donde la identidad y la diversidad coexisten. Los habitantes, desde sus hogares, preparan platos como el pan de yuán (pan de arroz) y el arroz con leche, que son hoy parte de la cocina cubana. Esta mezcla de influencias es un testimonio de la integración sin pérdida de identidad.
El desafío para la comunidad china en América Latina es mantener las tradiciones mientras se adapta a las nuevas realidades. En La Habana, este equilibrio se logra mediante la participación en festivales y eventos que celebran tanto el Año Nuevo Chino como las influencias cubanas. Los jóvenes, en particular, buscan un espacio donde