En el emocionante partido entre Boca Juniors y Gimnasia y Esgrima de Mendoza, el árbitro Pablo Dóvalo generó un gran debate tras no expulsar a Santiago Ascacíbar, mediocampista del equipo local, tras dos amarillas. La situación, que ocurrió el 28 de febrero de 2026, en el estadio La Bombonera, dejó a los aficionados y analistas en una duda sobre las reglas arbitrales.
El partido se desarrolló con intensidad desde el inicio. En el minuto 32 del primer tiempo, Ascacíbar cometió una falta en área de un adversario, lo que llevó a Dóvalo a mostrarle una amarilla. Un minuto después, en el complemento, el mismo jugador cometió otra falta en área, nuevamente mereciendo una amarilla. A pesar de las dos infracciones, el árbitro no decidió expulsar a Ascacíbar. Este hecho desencadenó un número de preguntas sobre la decisión del arbitro.
Según fuentes cercanas al partido, Dóvalo podría haber tenido una justificación técnica o un error en su interpretación de las reglas. En algunos casos, los árbitros suelen aplicar una segunda amarilla sin expulsar al jugador, especialmente en situaciones donde el jugador está fuera del área de juego. Sin embargo, en este caso, las dos amarillas fueron en el área, lo que debería haber llevado a una expulsión.
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