Un sismo de magnitud 6.3 se registró este viernes 13 de marzo en la ciudad chilena de Huasco, según el Centro Sismológico Nacional (CSN). El evento tuvo lugar a las 10:39 (hora local), con un epicentro a 41.0 kilómetros al suroeste de Huasco y una profundidad de 27.0 kilómetros. Las coordenadas geográficas del epicentro fueron -28.77 grados de latitud y -71.46 grados de longitud.
El temblor, clasificado como de intensidad moderada, no provocó daños estructurales significativos en la zona, pero generó una alerta de precaución en múltiples regiones de Chile. En la provincia de Mendoza, el movimiento sísmico fue perceptible en varias localidades, especialmente en áreas urbanas y en zonas con edificios antiguos. Los habitantes reportaron vibraciones intensas que duraron aproximadamente 30 segundos.
Según el CSN, el evento se sitúa en una zona de actividad sísmica natural de la cordillera de los Andes, donde los procesos tectónicos son frecuentes debido a la interacción de las placas tectónicas. El sismo en Huasco se suma a una serie de eventos similares que ocurren en la región, como el de 2024 en el mismo área, que fue registrado con magnitudes cercanas a 6.5.
El gobierno chileno ha activado el protocolo de alerta por sismos en las zonas afectadas. Los responsables indican que no hay riesgo inmediato de deslizamientos o derrumbes, aunque se recomienda a la población verificar sus viviendas y estar atenta a posibles consecuencias secundarias. La previsión de la agencia es que el movimiento no tendrá efectos prolongados, pero la vigilancia permanente es necesaria para casos de eventos más intensos.
En Mendoza, muchos habitantes se reunieron en sus casas para evaluar la situación. Las autoridades locales han abierto líneas de comunicación para reportar anomalías, y se están coordinando con equipos técnicos para medir posibles efectos en estructuras de hormigón y edificios en zonas vulnerables.
Esta situación refleja la importancia de la preparación ante eventos sísmicos en áreas con alta actividad tectónica. En Chile, el sistema de alertas tempranas de sismos es uno de los más avanzados en el mundo, pero las consecuencias de cada evento pueden variar según la profundidad y el tipo de roca en el subsuelo.
Los científicos explican que los sismos de esta magnitud son comunes en la región, pero su impacto depende de factores como la profundidad y la distribución de la corteza terrestre. En este caso, la profundidad moderada de 27 kilómetros indica que el movimiento ocurrió en una zona más cercana a la superficie, lo que incrementa el riesgo de daños en áreas urbanas.
Los ciudadanos en las zonas afectadas se han mantenido informados a través de las redes sociales y las alertas oficiales. El CSN ha estado en